La noticia sacudió a India por el perfil de las víctimas y por el disparador que reconstruyen los investigadores: una discusión familiar por el uso del celular y un videojuego en línea.
Tenían 16, 14 y 12 años. Ocurrió en Ghaziabad, en las afueras de Nueva Delhi. La Policía investiga el caso y analiza una extensa carta en la que mencionaban su dependencia de un videojuego “coreano” y el impacto de una prohibición familiar.

La noticia sacudió a India por el perfil de las víctimas y por el disparador que reconstruyen los investigadores: una discusión familiar por el uso del celular y un videojuego en línea.
El hecho ocurrió en la madrugada del miércoles, cerca de las 2.15, en un complejo residencial de Ghaziabad, según reportes policiales y medios locales.
Las víctimas fueron identificadas como Nishika (16), Prachi (14) y Pakhi (12), de acuerdo con la información difundida por autoridades y reconstrucciones periodísticas.
La policía de Uttar Pradesh indicó que las tres hermanas cayeron desde el noveno piso del edificio donde vivían con sus padres, y que el fallecimiento fue constatado poco después por los servicios de emergencia.
La carta que encontraron en el departamento
Tras el episodio, los investigadores hallaron una nota y un diario con una carta extensa dirigida a sus padres, pieza central para entender el estado emocional de las adolescentes.
Sin difundir el contenido completo, los reportes coinciden en que el escrito incluía pedidos de perdón y referencias a una fuerte dependencia del mundo “coreano” y de un videojuego al que se conectaban desde el teléfono del padre.
En declaraciones citadas por la prensa india, el padre contó que las chicas se habían puesto “nombres coreanos” entre ellas y que el interés por esos contenidos atravesaba su rutina diaria.
La hipótesis del juego y el recorte del celular
La familia relató que, días antes, decidieron restringir el acceso al celular, una medida que —según la policía— impactó de lleno en el ánimo de las adolescentes.
Las autoridades todavía no confirmaron públicamente el nombre exacto del juego, aunque varios medios hablaron de una app “de tareas” o “de romance” de origen coreano que habría generado un vínculo emocional fuerte.
La investigación también mira hacia atrás: se planteó que la dinámica de encierro de la pandemia pudo ser un punto de inflexión, con un uso cada vez más compulsivo de pantallas y aislamiento.
En esa línea, se mencionó que las hermanas dejaron de asistir a la escuela hace tiempo, un dato que está siendo cotejado por los investigadores como parte del contexto familiar y social.
Dolor familiar y debate sobre salud mental
“Esto no le debería pasar a ningún padre ni a ningún hijo”, dijo el padre, conmovido, en declaraciones reproducidas por medios indios.
Con el caso ya instalado, especialistas citados por la prensa local advirtieron sobre cómo la adicción al juego y el uso compulsivo de pantallas puede agravar cuadros de vulnerabilidad emocional en chicos y adolescentes.
En paralelo, la policía avanza con peritajes, revisa el entorno digital de las menores y toma testimonios para determinar responsabilidades y descartar otras hipótesis.
Mientras tanto, la comunidad sigue en shock y el episodio reabre una discusión incómoda: cómo detectar señales de alarma a tiempo y qué herramientas tienen las familias para acompañar sin que el control se transforme en un disparador de crisis.




