El silencio de la mañana del sábado en Escalona, una pequeña localidad de la provincia de Toledo, se vio interrumpido por un estruendo que caló hondo en el corazón de su patrimonio. Una de las emblemáticas torres albarranas de su castillo medieval, con más de 700 años de historia a sus espaldas, se desplomó por completo, reducida a una montaña de escombros y polvo ante la mirada atónita de los primeros turistas que merodeaban la zona.
































