El gobierno de Vladimir Putin denunció que de los acuerdos firmados con la intervención de la ONU y Turquía sólo se cumplió aquel que beneficiaba a la parte ucraniana, mientras que la salida - por ejemplo - de amoníaco ruso era bloqueada pese a lo convenido. Esas denuncias fueron permanentes mientras aceptaban, igualmente, prorrogar el acuerdo. Eso dejó de suceder en el último vencimiento de esta semana, coincidente con el ataque al puente de Kerch, que une Crimea (sector insular ucraniano bajo control ruso de máxima relevancia para la logística rusa) con Rusia.

































