El caso de Richard Choque, un asesino y violador serial de 32 años y que se cree que violó al menos a 77 mujeres y asesinó al menos tres mujeres y un hombre, mantiene conmocionada a toda Bolivia. Mientras las autoridades intentan esclarecer a cuántas víctimas asesinó el joven y qué funcionarios judiciales fueron cómplices, el sistema político, impactado, pone sobre la mesa la utilidad de una medida que en Bolivia fue derogada hace no tanto tiempo: la pena de muerte.
































