La pandemia ha alterado todas las rutinas y eso es algo de lo que no se libra ni la mismísima Isabel II, que acaba de poner punto final a su retiro estival en Sandringham para retomar su actividad oficial. Aunque la monarca no se ha dirigido a Buckingham para atender sus obligaciones en Londres como viene siendo habitual desde que fue coronada en 1953, sino al castillo de Windsor, donde permanecerá hasta que la crisis del coronavirus le permita regresar a su residencia habitual sin que su vida corra peligro.


































