La relación entre el Kremlin y Telegram ha vuelto a entrar en una fase de colisión crítica. En las últimas horas, las autoridades de Rusia lanzaron una dura denuncia contra la plataforma de mensajería, acusándola de infringir las leyes nacionales y, en un tono mucho más grave, de facilitar la logística de actividades terroristas dentro de su territorio.


































