La Argentina estableció un nuevo límite de 600 pasajeros diarios que pueden llegar al país en vuelos internacionales, lo que obligó a las aerolíneas a reducir más del 70% de sus ya acotadas frecuencias. Desde el Gobierno indicaron que la medida busca demorar la circulación comunitaria de la variante Delta de coronavirus, pero las empresas advirtieron sobre el riesgo de que nuevamente queden argentinos varados en distintas partes del mundo y alertaron sobre una profundización de la crisis en el sector.

































