Semanas atrás, una senadora nacional decía a El Litoral: “No sabemos qué está pasando, llegaron solamente dos pliegos cuando siempre llegan los tres juntos por una cuestión de prolijidad y respeto”. Era porque la Comisión de Acuerdos (nivel parlamentario encargado de validar lo designado por el Poder Ejecutivo) había recibido los pliegos de ascensos de la Fuerza Aérea y la Armada Argentina, pero no del Ejército Argentino. Eso demostraba los problemas técnicos que el kirchnerismo estaba teniendo para lograr su intención. Es que, además de incorrecto, la movida llega fuera de plazos: según explicaron las fuentes militares consultadas, las juntas de calificación pertinentes (momento institucional donde el Ejército decide a quien promover para su ascenso) ya habían sido concluidas y que no estaban dispuestos a reabrirlas por efectivos que ya habían sido evaluados (y descartados) y cuyo mérito era uno sólo: ser amigos del gobierno de turno.