La oferta era seductora: millones de dosis de AstraZeneca, Pfizer, Moderna, Sputnik y Johnson & Johnson al alcance de la mano y en un tiempo de entrega récord, solo un par de semanas. El costo, por supuesto, superaba en cinco veces el precio de mercado. El mensaje en el teléfono de Cecilia Nicolini, asesora presidencial y una de las encargadas de negociar la provisión de vacunas, del intermediario despertó interés, pero sobre todo desconfianza.
































