El bingo fue una idea de Leonardo Lardani, presidente de la vecinal de Alta Barda, que abarca también a los sectores Batilana, Yupanqui Este y Gamma. Se le ocurrió organizar el juego a principios de mayo, para sobrellevar los domingos de encierro y conectar a las familias aisladas por la cuarentena. Los titulares otras dos vecinales se sumaron y para colaborar, compartieron la convocatoria en las páginas de Facebook de sus vecinales. Sin esperarlo, el mensaje se viralizó y empezaron a llegar pedidos de cartones de todo el norte de la ciudad. El primer bingo interbarrial se hizo el 17 de mayo y tuvo más de 600 espectadores.
Luego, los vecinalistas acordaron turnarse para las transmisiones por internet y colaborar entre sí para conseguir los premios. Arrancaron con cinco auspiciantes, pero en cuestión de días llegaron a 30. A partir de entonces, fue al revés: en lugar de ir ellos a pedir un aporte, los mismos comerciantes llaman para ofrecer una donación.
El segundo domingo, repartieron los 100 cartones que había y vieron que se seguía agregando gente. Por eso, Mabel compró por internet un bolillero y 150 tarjetas más. Para repartirlas, las escanean y mandan la imagen por mensaje privado. Con el tercer bingo, el 31 de mayo, distribuyeron todo y no alcanzó; tuvieron que poner el límite de un jugador por familia.
En tres semanas, el bingo fue ganando en complejidad. Los cartones tienen un número adicional porque también se sortean premios más pequeños y hay vecinos que se ofrecen como animadores. Cantan las bolillas, ponen música de fondo a pedido del público y leen en vivo los mensajes que llegan, como si estuvieran en una radio o un canal de televisión.
Los premios son un impulso para el comercio barrial
Además el bingo virtual del norte de la ciudad se convirtió en un espaldarazo para los pequeños emprendedores y negocios de barrio. Los comerciantes del sector lograron una publicidad inesperada al formar parte del juego, lo que les permitió conseguir unos cuantos clientes nuevos.
En sí, las donaciones de los comercios no representan un monto importante en dinero, porque los premios funcionan más como una excusa para jugar que como un fin en sí mismo. Por eso, cada domingo, hay varios ganadores y no uno solo.