Una silla con ropa amontonada, una mesa llena de papeles y objetos sin uso, una cama sin tender desde hace días. Más allá de lo visual, estos escenarios cotidianos pueden convertirse en una señal de alerta sobre el estado emocional de una persona. Lo que a veces se toma a la ligera como “un poco de caos” en casa, puede generar consecuencias importantes en el bienestar mental y físico.


































