La corbata dejó de ocupar un lugar secundario en el guardarropa y se transformó en uno de los gestos más potentes de la moda femenina actual. Este accesorio, históricamente asociado al universo masculino y a los códigos del poder formal, irrumpirá con fuerza en colecciones, pasarelas y estilismos urbanos como una pieza cargada de intención estética y sentido cultural.

































