El envejecimiento es un proceso natural que todos atravesamos, pero existen ciertos comportamientos cotidianos que pueden acelerar sus efectos. La forma en que dormimos, lo que comemos, el nivel de actividad física y hasta cómo gestionamos el estrés inciden. Al identificar estos hábitos es posible realizar cambios simples que contribuyen a mejorar la salud y a mantener un aspecto más vital.


































