Hace más de dos décadas, Bernardo Culzoni dejó Rafaela empujado por la crisis del 2000. Hoy, su hogar está en Tromsø, Noruega, en el Círculo Polar Ártico. Desde allí, trabaja en el sector turístico, recibiendo visitantes de todo el mundo que llegan en busca de uno de los espectáculos naturales más impactantes: las auroras boreales.

































