Qué es el sunset blush y por qué todas lo usan este verano
La técnica que mezcla rubores cálidos y rosados se convirtió en la favorita del verano por su efecto natural, luminoso y relajado, ideal para realzar la piel sin recargar el maquillaje.
Qué es el sunset blush y por qué todas lo usan este verano
Cada temporada trae consigo una obsesión estética que se vuelve inevitable, y este verano el protagonismo se lo lleva el sunset blush. Lejos del rubor clásico aplicado de manera puntual, esta tendencia propone recrear en el rostro los tonos cálidos, difuminados y vibrantes que se observan cuando el sol se despide en el horizonte. maquillaje y naturaleza.
Su atractivo radica en la mezcla armónica de colores, en la transición suave entre matices y en ese aspecto ligeramente etéreo que recuerda a los últimos minutos del día. Esta técnica se convirtió en una de las favoritas tanto en redes sociales como en pasarelas y editoriales de moda, impulsada por la necesidad de looks más relajados y expresivos.
A diferencia de otras tendencias marcadas por la precisión extrema, el sunset blush invita a jugar, experimentar y adaptar la técnica según el tono de piel, el estilo personal y el momento del día. Es maquillaje, pero también es clima, emoción y actitud.
Qué es el sunset blush
El sunset blush consiste en aplicar dos o más tonos de rubor que se funden entre sí, imitando los colores de un atardecer: rosados, duraznos, corales, terracotas e incluso toques de fucsia suave. La clave está en el degradado, que va desde las mejillas hacia las sienes, logrando un efecto envolvente y natural.
La clave está en difuminar y evitar líneas marcadas en el rostro.
Esta tendencia se impone porque responde a una estética más libre y sensorial. En lugar de marcar el rostro, lo acompaña. No se trata de esculpir, sino de iluminar y aportar calidez. Además, se adapta fácilmente tanto a maquillajes minimalistas como a looks más audaces, lo que la vuelve versátil y accesible.
Otro factor clave de su popularidad es su capacidad de realzar la piel sin sobrecargarla. El sunset blush funciona como un puente entre el maquillaje y el bronceado natural, potenciando el tono de la piel y dando una sensación de descanso y vitalidad, incluso sin base pesada.
Cómo aplicarlo para un efecto natural
Para lograr un buen sunset blush, la técnica es tan importante como los productos. La aplicación debe ser gradual, con movimientos suaves y difuminados amplios. No hay líneas duras ni límites marcados: todo se integra.
La tendencia apuesta por degradados suaves y tonos que se funden en la piel.
Es fundamental comenzar con una piel bien preparada, hidratada y, si se desea, con una base liviana o un producto de acabado satinado. Luego, los tonos se aplican en capas finas, permitiendo que se mezclen entre sí. El orden puede variar, pero generalmente se empieza con el tono más claro cerca del centro del rostro y se avanza hacia los más intensos en las zonas externas.
El uso de brochas grandes y esponjas ayuda a lograr ese efecto difuso que caracteriza a la tendencia. También se puede sellar con un toque de iluminador sutil para reforzar la idea de luz natural del atardecer.
Tonos clave para recrear el efecto atardecer en la piel
Rosado suave
Durazno
Coral
Terracota claro
Fucsia difuminado
Nude cálido
Estos tonos no se aplican de forma aislada, sino combinados y fundidos, respetando siempre la armonía del conjunto y el subtono de la piel.
Más allá de la técnica, el sunset blush conecta con una forma más emocional de entender el maquillaje. Es una tendencia que no busca ocultar, sino resaltar, acompañando las facciones con suavidad y movimiento. No es solo una moda pasajera, sino una invitación a llevar en el rostro la calidez de un atardecer, incluso cuando el sol ya se fue.