El aumento de personas con tatuajes visibles en distintas partes del cuerpo generó, en los últimos años, múltiples interpretaciones desde la Psicología. Lejos de las lecturas simplistas que los asociaban únicamente a rebeldía o marginalidad, distintos enfoques actuales analizan este fenómeno como una forma de expresión personal compleja, atravesada por factores culturales, emocionales y sociales.
































