¿Se puede gobernar solo con la macroeconomía mientras se insulta al 95% de la prensa y se ignora el malestar de los jubilados y discapacitados? Entre el éxito de los mercados y el "patoterismo" discursivo -por llamarlo de alguna manera-, se erigen los riesgos de un esquema que divide al país entre amigos y enemigos, olvidando que en el medio hay personas que ya no pueden esperar más.

































