La energía es el motor del desarrollo de cualquier nación, y en el caso de Argentina, el sector energético desempeña un papel estratégico fundamental en la construcción de un futuro sostenible y próspero. Nuestra matriz energética, liderada por el gas natural (53%) y el petróleo (32%), refleja el potencial del país para consolidarse como un actor clave en el mercado mundial, especialmente con las crecientes oportunidades generadas por cuestiones geopolíticas, por la producción de minerales estratégicos como el litio y por los recursos provenientes de yacimientos de hidrocarburos no convencionales de la Cuenca Neuquina. No obstante, este crecimiento proyectado será inviable sin el apoyo crítico de la logística terrestre, especialmente el transporte en camiones.