¿Los paisajes del entorno? ¿El servicio de habitación? ¿El lujo del edificio? ¿La cortesía de conserjes, botones y camareros? Sonseras. Los clientes de dinero eligen un hotel de lujo por la comida, por la carta de menú, estaba escrito en el manual de César Ritz y era palabra santa. Y para eso, los hermanos Gayá tenían un "as en la manga": Rafael García.



































