Viene despacio, con la elegancia innata de saber cómo moverse para que luzca aún más su lujoso "animal print" con ese dorado mezclado en negro. Lo puso de moda ya hace varios años, pero el "animal print" sigue vigente. Si Cruella De Vil (1) lo hubiese visto antes que a los dálmatas, lo hubiese elegido a él.

































