Por si fuese necesario, aclaro algo: no voté ni votaría a Cristina Elizabet Fernández de Kirchner. Eso no significa que niegue su existencia. Tal parece que muchos colegas empecinados en la militancia contra su figura, también enemistados con lo que ella representa, toman sus palabras como parte de un debate que no les concede. Es peligroso porque terminan como en la canción: "ladrándole a la Luna".

































