Es la tarde del 12 de febrero de 1817 y desde la cima de la cuesta de Chacabuco el general José de San Martín intuye que su brillante estrategia para atacar como pinzas a los españoles con los regimientos del general Bernardo O'Higgins y el brigadier Miguel Soler está en serio peligro. El audaz chileno, sin esperar a Soler, se ha lanzado contra el enemigo antes de tiempo y se encuentra en apuros.

































