Detrás de la fantasía siempre se esconde algo de realidad. Así lo demostró C.S. Lewis con las "Las Crónicas de Narnia". En otro libro de apologética titulado "El problema del dolor", el autor afirmó: "El verdadero bien se halla en otro mundo, de que mi único tesoro auténtico es Cristo". Y no solo él, ya que otros autores, como J.R.R Tolkien con "La Tierra Media" y "El Hobbit", supieron defender este mismo principio. Ambos formados en el grupo de los Inklings en Oxford, además de ser cristianos, ingleses, profesores y autores de gran éxito. Lo más importante a destacar es que unieron su imaginación a la religión, fue su apostolado. Y este apostolado con su fondo religioso, debió inspirarse en una imaginación que debe, sin lugar a dudas, emerger de un alma sana y bien dispuesta.