La filosofía alemana se caracteriza por su férreo aspecto sistémico y la consecuente construcción de sistemas cerrados de pensamiento, que no encuentra, por eso mismo, asidero alguno en la realidad, se pierde en un mar de pretensiones y vanas ilusiones. En efecto, Martin Heidegger (1889-1976) no fue ajeno a la idiosincrasia de los intelectuales germánicos. De formación católica a temprana edad, bajo los estudios de la escolástica, luego sería influenciado por la filosofía neokantiana y más tarde por la llamada Escuela Fenomenológica de Edmund Husserl (1859-1938), tan renombrada en su época.

































