La compra de aviones militares resalta la contradicción en la gestión de recursos, mientras las provincias enfrentan incendios con equipamiento insuficiente.
Bien sabemos que hay que solucionar el pobre y antiguo equipamiento no solo de la fuerza aérea argentina sino de todo nuestro ejército. Pero fue excesiva la compra de 24 aviones F16 usados a Dinamarca con un gasto de 301 millones de dólares. Deberían haber adquirido menos unidades.
Es una absurda contradicción de un gobierno que ha abandonado el mantenimiento de las rutas, la infraestructura eléctrica, educativa, de salud, etc. Creía que su discurso para priorizar los gastos esenciales era verdad. Me equivoqué.
Tomemos por ejemplo los incendios recurrentes, accidentales o intencionados que año tras año suceden en la Patagonia y el resto de las provincias provocando enormes pérdidas de recursos naturales, plantaciones, ganado, propiedades y vidas humanas.
El gobierno nacional posee solo unos pocos aviones Air Tractor 802, pequeños para enfrentar estos desastres. En 2012 el gobierno de los Kirchner prometió la compra de 24 aviones hidrantes. Para variar, no cumplió. Y hoy vivimos con un Estado ausente que no cumple su rol garantista para el bienestar general tal como se lo exige la Constitución Nacional.
Con la mitad de la deuda asumida por los F16 podrían haber comprado una flotilla de 30 aviones hidrantes AT 802 (a 5 millones de dólares cada uno) y brindar a las provincias una ayuda contundente en su lucha contra los incendios.
En este verano Chubut como el norte de La Pampa, Santa Cruz y otras provincias solo cuentan con muy pocos para apoyar el sacrificio de bomberos. brigadistas y su valientes comunidades. Esto no se soluciona con discursos para expresar el apoyo del gobierno.
Si maestros y médicos públicos cobran miserables retribuciones, millones de jubilados están bajo la línea de pobreza y la gran mayoría del pueblo hace ingentes sacrificios para vivir, se impone exigir que el dinero de nuestros impuestos se utilice para las cosas más importantes. Y que el gobierno termine con un autoelogio que ya cansa y se dedique a solucionar los problemas de la gente.