En estos días fríos, la situación se vuelve aún más dura. Son muchos los niños y niñas que llegan a los entrenamientos o a los partidos oficiales sin haber comido. Algunos no desayunan. Otros no tienen una cena digna al regresar a sus casas. En este contexto, practicar un deporte, rendir en la escuela o simplemente interactuar con sus compañeros se transforma en una tarea cuesta arriba, imposible de sostener.

































