Nadie nace resistente y menos aun, combatiente. La transformación es por convicción o por necesidad. Todos deseamos vivir en paz con la familia, los amigos, el trabajo, los proyectos. Pero, para sobrevivir personal y colectivamente, sucede que a veces hay que tomar decisiones drásticas, que incluso superan nuestro raciocinio y se inclinan a lo que jamás ninguno pudo predecir o quiso hacer.


































