Queridos amigos: muy buenos días. ¿Cómo están? Permítanme comenzar la reflexión de hoy, compartiéndoles el siguiente recuerdo: durante el cónclave de 2013, cuando fue elegido Jorge Mario Bergoglio, cada cardenal tenía cinco minutos para dirigirse a los demás. De la breve presentación (de solo tres minutos y medio) el discurso del futuro papa Francisco fue impactante y decisivo.

































