No hablo de sentimientos nobles, sino de un símil de la nobleza de toga -títulos atados al ejercicio de un cargo público- en la Argentina de nuestros días, inusitada reaparición de un antiguo privilegio derogado por la Constitución Nacional. En verdad, esos reconocimientos propios del sistema monárquico, que solía venderlos para paliar sus problemas fiscales, habían caído en el amanecer del proceso revolucionario que habrá de desanudar la dependencia de las provincias del Río de la Plata de la Corona española.


































