En la Argentina, entre tantas inequidades, hay una que sobresale por el daño moral que causa a todos los ciudadanos de bien. En la actualidad subsisten once (11) de las llamadas jubilaciones de privilegio que corresponden a presidentes y vicepresidentes según la Ley Nº 24018 de 1991 y de las que también son beneficiarios sus viudas e hijos.




































