Julio Pereyra nació hace 35 años en La Paloma, Uruguay. Tiene un trastorno del espectro autista. Es Licenciado en Ciencias de la Educación y Profesor de Historia. Se considera más didacta que pedagogo. Desde 2014, recorre el nordeste argentino con su multipremiada propuesta de educación no formal: "Escuelita Ambulante Caminos de Tiza" (su logo combina y superpone la huella de un pie derecho con el mapa de Sudamérica). Lleva un guardapolvo celeste con el que lo identifican fácilmente los automovilistas que lo recogen cuando hace dedo. Los gendarmes lo llaman: "el maestro del pueblo". En la selva misionera, lidia con yararás, corales, arañas bananeras y mosquitos transmisores de la Chikunguña. Improvisa sus salones bajo los árboles; cualquier pared o puerta vieja se puede convertir en pizarrón; a veces los monos, los loros y los coatíes son testigos involuntarios de sus propuestas didácticas; alguna vez –en Cauí Porá- tuvo que suspender una clase ante la amenazante aparición de un yaguareté. Trabaja en un contexto plurilingüe. Alfabetiza a hijos de familias analfabetas. Entre otras cuestiones, su propuesta educativa integral abarca: roperos solidarios, potabilización del agua, gestión de becas, provisión de materiales ortopédicos y prevención de enfermedades, embarazo adolescente, prostitución y abuso sexual. Está convencido de que las grandes escuelas están donde los grandes maestros y no donde los grandes edificios.


































