En nuestra entrega anterior terminábamos diciendo que la propuesta del filósofo alemán Martin Heidegger suprimía el objeto de la metafísica, en tanto queda anulado y sin respuesta, lo que provoca un camino inaccesible a todo tipo de indagación ontológica. Su error principal es partir del "hecho de ser", o de la existencia a secas, en vez de preguntarse por "lo que es" en relación a su sustancia o esencia de las cosas, como sostiene la sana y correcta tradición metafísica. Así pues, gracias a esta clara postura se salvaguarda el orden de las esencias inscritas en el orden de la naturaleza, cuya manifestación es asequible a la inteligencia, y en definitiva tiende a su perfeccionamiento.

































