Es un tipo de pintura que atrapa el ojo y no lo suelta. Podrá decirse que las imágenes son primitivas, ingenuas, desproporcionadas, rígidas, frontales, repetitivas, pero su atractivo es innegable. ¿De dónde proviene la fuerza de seducción del arte cusqueño? Podemos ensayar algunas respuestas. En primer lugar, del encanto del mestizaje cultural, sobre todo en lo concerniente a las obras del siglo XVIII, cuando los aprendizajes técnicos de los artistas indígenas ya habían alcanzado su grado de madurez.


































