A diferencia de las utopías colectivas del siglo pasado, donde la idea de un mundo mejor implicaba el lazo con los otros como condición de base, se dice que esta es la época del individuo solitario ensimismado en la autorrealización personal. Ya no se trata de cambiar el mundo, sino a uno mismo. Tal como propone Michel Foucault en su lectura de la subjetividad moderna, una vez que se establece una tendencia en el campo social, luego llegan las disciplinas que aportan un saber que legitima dichos objetivos y orienta las conductas.


































