Nosotros, los ribereños (las orillas de los ríos son riberas, los mares tienen costas), vivimos orgullosos de nuestro paisaje, pero, últimamente, parece que, acorde a la realidad que nos toca vivir, rogamos que no nos toque alguno de los caprichos de la naturaleza. Y, como un tema cercano al agua y a los humedales, vamos a recordar una visión que compartimos y aporta a las tesis de los orígenes del género humano.

































