Paradójicamente, vivimos en una época en la que las personas expresan un profundo deseo de construir relaciones significativas, pero participan -muchas veces sin advertirlo- de dinámicas que atentan contra esa misma construcción. Se busca intimidad, conexión y estabilidad emocional, mientras se consumen vínculos de manera rápida, superficial y fácilmente descartable.



































