Hay, en defensa de Llonch, un eje que distorsionó todo. María de los Ángeles González, "la chiqui", no hizo nunca un plan, una propuesta, un registro de lo posible. Hizo tareas personalísimas según su impronta y los demás… ¡a seguirla! Fue 12 años ministra. Su mensaje, su ejemplo, fue este: la cultura es lo que pienso, imagino y ejecuto. Dante Taparelli fue uno de sus grandes co-equipers. Nunca un plan, nunca una continuidad programada. Hechos consumados con plata prestada de otras reparticiones. (Es un ministerio de bajísimo presupuesto). Su ejemplo es ruinoso… si no se tiene esa tremenda capacidad de crear, propiedad intelectual de "la chiqui". Llonch no la tiene.