Hace años escribí un ensayo defendiendo “el contractualismo” como herramienta del Estado posible en Argentina. Apenas llegó la democracia de la mano de Malvinas y el 1983. El título fue “Se están violando a Juan Jacobo Rousseau”. La peste en mi pago trae aquellos vientos. Este es el siglo del olvido selectivo (como siempre) y la memoria escuálida, otro clásico. Igual. Hay un reclamo. La violación sistemática de los tres pilares que se necesitaba fortalecer trae un edificio chueco y en caída libre.



































