Alguna fuerza sostiene y anima a Patricia Bullrich. Debe ser el deseo que es necesario para acceder al poder. Anoche, antes de las 21 horas en Paraná ya sufría una afonía propia del agotamiento pero se las arregló para respaldar a Rogelio Frigerio y aprovechar varias actividades en la capital entrerriana (se dice que hasta la 1 de la mañana). A las 9.40 de hoy, tras dormir en Santa Fe, ya estaba otra vez en medio de la campaña. Usa su voz como un recurso no renovable: con los periodistas habla bajo, casi inaudible para micrófonos unidireccionales que hacen maravillas, para el contacto con la gente guarda lo mejor. Su convicción al hablar.
































