3) Ese leitmotiv, "terminar con el kirchnerismo", o bien preside claramente, o bien parece subyacer en las estrategias discursivas de los dos contendientes en pie para el balotaje, una vez decantada la "amenaza" de Juntos por el Cambio. Ahí apunta Milei de manera explícita y categórica. Pero también podría interpretarse que veladamente lo hace Sergio Massa (aunque fuera de cualquier posibilidad de que así lo admita) cuando habla de "una nueva etapa", y de un gobierno "totalmente distinto" al actual. Es lo que parece indicar el hecho de que en toda su alocución no haya habido alusión alguna al presidente Alberto Fernández (otro que dejó traslucir en su momento vocación de sepulturero del principal movimiento político de los últimos veinte años), sino también a Cristina Kirchner. Es la misma consigna que alentó buena parte de la campaña de Bullrich, aunque se reveló como una tarea superior a sus posibilidades, pero con la cual ahora Milei fuerza la identificación. Otra vez, una grieta acaso demasiado ancha como para tender un puente sobre ella, y lo suficientemente profunda como para tragarse a quien pretenda ignorarla.