El peronismo tuvo un martes de catarsis, intentos de reacomodamientos y fotos de reuniones cumbre. El partido, como frente, quedó más de treinta puntos por debajo de la actual coalición opositora. La derrota disparó recriminaciones, reproches y pases de facturas. Con el correr de las horas, el oficialismo intentó recuperar el aliento y desplegó una serie de encuentros para tratar de definir una estrategia que permita mejorar los resultados de cara a las elecciones generales de setiembre.




































