“Estamos adecuando el ritmo de obras de acuerdo con las expectativas de recursos que vamos a tener disponibles. Readecuar significa modificar los plazos originales y eso se traduce en bajar un poco el ritmo”, admitió. “Entonces -ejemplificó-, en una ruta que tiene movimiento de suelo y carpeta asfáltica, se avanza con el movimiento de suelo y se pospone el pavimento que es lo que implica un mayor costo. Ahí se baja el ritmo y en consecuencia, el certificado de obra. Evidentemente, esto resiente y modifica los plazos oficinales -insistió-, que en algunos casos terminarán trascendiendo nuestra gestión”. Garibay explicó que la ralentización en el ritmo de los trabajos se determina “de acuerdo con los recursos que nos pasa Economía. Los ingresos bajan, los gastos siguen aumentando y nuestras redeterminaciones quedan lejos de las expectativas que teníamos a principios de año, cuando se había presupuestado cada obra. Eso lo estamos manejando con las contratistas”, contó. “Hay una ralentización en función del presupuesto disponible -resumió-; una readecuación del ritmo de las obras que redunda en una extensión de los plazos, y que produciría demoras de entre dos y tres meses”, estimó.