No había cerrado aún la paritaria del sector salud en la provincia, cuando irrumpía en escena una nueva devaluación de 22 puntos dispuesta por el gobierno central, a sólo 24 horas de las primarias nacionales. En ese escenario, médicos y gobierno volvían a sentarse a la mesa para intentar cerrar la discusión pendiente. Los gremios pidieron que la propuesta salarial que ya habían aceptado otros sindicatos (estatales y docentes) y que contemplaba un 51% de aumento hasta fin de año, incorporase una mejora adicional para compensar la devaluación. El gobierno no aceptó y ratificó la misma oferta que habían recibido los otros sectores. Sin embargo, los funcionarios plantearon una suerte de "impasse o tregua", a la espera de los anuncios que pudiesen hacerse desde el gobierno nacional en material salarial.


































