- Sí, es una gran alegría pero también es una gran responsabilidad. Yo creo que tenemos dos desafíos; por un lado, cuidar y proteger esta unidad, este proyecto político nuevo que hemos construido, que tiene lo mejor de la tradición política y lo mejor de la renovación. Somos muy plurales y muy diversos, tan plurales y tan diversos como nuestra sociedad, y creo que por eso podemos representarla, pero es un desafío cuidar esto. Por otro lado, tenemos que ir a buscar a esa otra mayoría que este domingo no fue a votar. No soy un dirigente que porque gana la elección mira para el costado como si todo estuviera bien. Una democracia donde la mitad de la gente no va a votar, es una democracia en una crisis muy profunda. Me tomé el desafío de, en el término de estos dos años, ir a convencer a esa mayoría que se quedó en la casa para que en 2027 participe porque habrá cosas importantes en juego. Mientras la gente vea que no hay conexión entre lo que discute la política y su vida cotidiana, la democracia va a estar cada vez peor.