La decisión del presidente Javier Milei de entregar -el sábado, en la ciudad santafesina de San Lorenzo-, el sable corvo del General San Martín a los Granaderos viene acompañada de una súbita e intensa polémica que incluye un fuerte posicionamiento opositor, una cautelar ante la Justicia para anular el decreto que contiene la medida y hasta la renuncia de la directora del Museo Histórico Nacional, que es donde estaba la reliquia histórica.
A un puñado de días de la visita de Milei al Campo de la Gloria, en San Lorenzo, la determinación del presidente –contenida en el Decreto 81/2026, publicado en el Boletín Oficial y con su firma y la del ministro de Defensa, general Carlos Presti- establece que el sable no estará más en el Museo Histórico Nacional para quedar bajo la guarda y custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, con sede en la Ciudad de Buenos Aires.
Y la materialización de esa medida será en territorio santafesino, el sábado por la tarde, en el marco del tradicional acto que se realiza en la ciudad de San Lorenzo, para recordar el único combate que San Martín realizó en suelo patrio, el 3 de febrero de 2013.
El Sable Corvo es uno de los símbolos más representativos de la independencia argentina.Por esa idea del presidente Milei de entregar el sable de San Martín a sus “custodios naturales”, esto es, a los actuales integrantes del regimiento que el militar correntino –por ese entonces, teniente coronel- formó en 1812, tiene desde luego tanto respaldo histórico, como todo el arco de opiniones que salió casi “espontáneamente” a oponerse a la medida.
Esas reacciones incluyen la renuncia indeclinable de la directora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez Aguilar; una presentación judicial de Argentina Humana (que responde a Grabois) y un variopinto arco de opiniones, contrarias a la medida.
Más allá de la forma (mediante un decreto), son múltiples también los motivos por los cuales es procedente y correcto que el sable corvo de San Martín, el mismo que el general legara a Rosas, esté en manos de los granaderos.
El intendente de San Lorenzo, Leonardo Raimundo, posteó hace unas horas datos sobre el acto del sábado: no habrá discursos. Y tras la tradicional carga de los granaderos recreando la de 1813 en el mismo lugar, el presidente entregará el sable corvo –dice textualmente Raimundo- “a su custodio natural, el Regimiento de Granaderos a Caballo”.
De hecho, en Buenos Aires, son los granaderos los encargados de cuidar el sable corvo que hasta ahora estuvo en el Museo Histórico Nacional, como también conforman la custodia del presidente de la Nación y velan los restos de su creador en la catedral de Buenos Aires.
Milei ve a los granaderos todos los días. De hecho, se hizo viral el presente que soldados de ese regimiento le hicieron al presidente el 22 de octubre de 2024, día del cumpleaños del mandatario. Le entregaron un gorro granadero. Milei, visiblemente emocionado y con lágrimas, atinó a decir, entonces: “No lo merezco”.
El rol santafesino
Duele afirmar también que hace 26 años que no viene un presidente al acto de San Lorenzo (deberían venir todos, todos los años, como sucede en Rosario con la Bandera): el último fue de la Rúa, en 2000.
Esta provincia nuestra, tan importante en la construcción de argentinidad (la creación de la bandera nacional, el combate de San Lorenzo, el bastión federal en múltiples batallas, la cuna de la Constitución Nacional, entre otras muchas, son algunas muestras), no sólo es San Lorenzo. A metros de allí está la ciudad de Capitán Bermúdez, que recuerda a Justo Bermúdez, oficial del Regimiento de Granaderos creado por San Martín. Y a unos metros más está Granadero Baigorria, localidad que honra a Juan Bautista Baigorria, otro de los héroes de San Lorenzo.
Sable corvo de San Martín.Por si hiciera falta algún dato más, baste decir que también la célebre y bella marcha de San Lorenzo, que interpretan las bandas militares de todo el mundo, tiene “pata santafesina”, no sólo porque recuerda ese combate en particular y a Cabral, “soldado heroico”, sino porque su autor, el uruguayo Cayetano Silva, se había radicado en la sureña ciudad de Venado Tuerto, lugar donde la compuso y donde hoy está la casa museo que lo recuerda.
Muchas de estas cuestiones se actualizarán el sábado, cuando el presidente Milei pise tierra santafesina para honrar a San Martín y al único combate que libró en territorio argentino.