- Yo caractericé hace algunos años la idea de la personalización de la política y el debilitamiento de los partidos. Creo que hoy el sistema de partidos no existe en la Argentina: desde 2003 hasta el presente, tanto el radicalismo como el peronismo, los partidos mayoritarios, no se presentan en las elecciones nacionales con un rótulo propio, sino en coaliciones. Lo que nace a partir de 2003 son coaliciones políticas donde pueden estar el radicalismo por un lado y el peronismo por el otro. Pero sin duda hubo una crisis de los partidos políticos que no existen como tales. Hoy existen, sobre todo a partir del año 2003 que comienza a imponerse una política de coaliciones, dos grandes fuerzas que han competido en estos últimos años: por un lado Cambiemos, con diferentes nombres, y por el otro el Frente de Todos. Diría que compiten y rivalizan entre sí y el sistema político se ha reconfigurado en la Argentina y ha pasado de un sistema bipartidista a un sistema de bipolarización: dos polos grandes de ciudadanos que se agrupan, ya sea en Cambiemos o Juntos, y el Frente de Todos. En las últimas elecciones, tanto en las Paso como en las generales, quedó muy claro que esas fuerzas fueron las que polarizaron, pero hubo fuerzas marginales que crecieron mucho: una extrema derecha radical con Milei (más circunscripto a Buenos Aires) a la cabeza, pero también creció mucho la izquierda. Quiere decir que hay una nueva escena política en la Argentina que se ha concretado en las últimas elecciones.