Entre los fundamentos, se deja en claro que dicha norma se funda en que el proceso para la obtención del papel reciclado –aquel que se obtiene, mediante un proceso de recuperación, de fibras y papeles ya utilizados- no sólo evita la tala de árboles sino también implica el ahorro de energía y agua en el proceso de producción. Esto resulta de vital importancia para el medio ambiente, por lo que el Estado debe asumir una actitud de promoción hacia la actividad del reciclado y una forma contundente de hacerlo, es priorizar al papel reciclado a la hora de conformar los stocks de mercadería necesarios para garantizar el funcionamiento de la administración provincial.