- Hay tres cosas que remarco: primero, que respeto a todos los sectores que se manifiestan (monotributistas, autónomos, comerciantes que no pueden producir), son sectores que generalmente se manifiestan en forma responsable. Los respeto y tienen derecho a manifestarse porque el Estado no supo, ni quiso asistirlos como corresponde. Hubo una asistencia más simbólica que efectiva para que muchos evitaran fundirse o que puedan subsistir dignamente. Segundo, no hay que darle lugar, ni reproducirlos - y el Estado debe ser muy firme en esto- con los negadores de la pandemia. Antes de contraer el Covid fui muy respetuoso de las decisiones sanitarias que tomó el gobernador o el intendente. Jamás lo discutí, jamás discutí si había presencialidad o no en las escuelas. Esas decisiones tienen que ver con el asesoramiento que les dan a los que están a cargo de los ejecutivos. Es más, fui crítico porque muchas veces no escucharon a tiempo a las ciencias médicas. Los profesionales de la salud son los que ven curvas de contagio, sistema sanitario, etc. Podemos discutir desde la política cómo se gestionó la pandemia, la vacunación. Santa Fe está última en el país en cantidad de vacunas, es una de las más lentas en vacunar, seguimos sin vacunar los fines de semana. Esto es válido para discutir desde la política, lo que no se puede discutir es lo que no discute el mundo ni la OMS y allí sí repudio a los negacionistas, anticuarentena. No solo a este grupo de disparatados e imbéciles de médicos por la verdad sino también a algunos que lo hacen desde la política. Lo de (Elisa) Carrió -para poner un ejemplo, es patético. No puede haber grieta en la gestión y en el manejo de la pandemia.