Escudados en el perjuicio económico que implicará para la provincia de Santa Fe el paquete de medidas anunciadas por el presidente Mauricio Macri, el gobierno provincial parece ahora dispuesto a provocar la discusión que todos querían evitar. Tanto el gobernador Miguel Lifschitz como el ministro Gonzalo Saglione, admitieron en las últimas horas que frente al nuevo escenario nacional, debería reabrirse la negociación paritaria con los gremios para rediscutir la política salarial de aquí a fin de año. Si bien todas las miradas apuntan a la continuidad de la cláusula gatillo, la convocatoria -estipulada, por otra parte, en el propio acuerdo salarial sellado a principios de año- no necesariamente debe estar circunscripta a la aplicación de esa herramienta. Hace una semana había sido el propio mandatario quien aseveraba que ese mecanismo de actualización salarial automático según inflación era un compromiso que se iba a respetar hasta el 10 de diciembre. Pero el sacudón cambiario y las decisiones presidenciales anunciadas en los últimos días para intentar paliar la crisis, hicieron cambiar de opinión al gobernador. Según el ministro de Economía, Gonzalo Saglione, los anuncios de la Casa Rosada incidirán en impuestos que se son coparticipables, y le causarán a Santa Fe una merma de recursos que oscila entre los 2500 y 4 mil millones de pesos. Sobre esa base, el funcionario aclaró que “con la realidad que vivimos, evidentemente esto debe ser puesto en la mesa de discusión a fin de que la cláusula gatillo sirva a los trabajadores, pero que también haga sostenible las finanzas provinciales. Nos sentaremos a hablar con los gremios para tratar de avanzar de la manera más responsable posible”. En el mismo sentido se expresó Lifschitz este fin de semana, después de presidir en Venado Tuerto los actos centrales para conmemorar un nuevo aniversario de la muerte de San Martin.

































