- Las que estamos viendo hoy, que son las pistolas de electrochoque, tienen varias modalidades. Primero, el despliegue del arco voltaico que funciona como una acción intimidatoria, pero que también da una descarga al atacante por contacto directo si es necesario. En un segundo término se despliegan dos arpones con cables que producen un arco eléctrico en el cuerpo, inmovilizando temporalmente al agresor. Es una descarga de mucho voltaje, pero de poco amperaje, con lo cual el riesgo es muy bajo y esto se ha robado en gente con marcapasos, en pacientes cardíacos con muy bajo a nulo riesgo. Es una descarga de 5 segundos que inmoviliza completamente, con posibilidad de, con el mismo botón de arco voltaico, una segunda recarga de 5 segundos si el agresor insiste; pocos casos han dado esta posibilidad, en moverse después de la primera. Es una medida que, en definitiva, cuida a la persona porque no necesariamente estamos hablando de un agresor o de un delincuente… Puede ser una persona fuera de sus cabales, un paciente psiquiátrico, alguien que consumió sustancias y que hay que detener porque se puede dañar a sí misma o a terceros. Entonces, este dispositivo es para salvar vidas. Por supuesto, no excluye que llegado el caso haya que ir a otro tipo de respuesta, pero para la agresión individual, para poder neutralizar y asegurar la situación, es una herramienta que muchísimas policías en el mundo han usado con excelentes resultados. Ello, siempre en el marco de un abanico de posibilidades que el funcionario policial debe evaluar para ver cuál utilizar según la circunstancia del caso.